Un poco de historia

UN POCO DE HISTORIA 

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La realidad virtual no es ni mucho menos un concepto nuevo. La conjunción de palabras, de hecho, remonta su historia hasta antes de los años 50 del siglo pasado, primero con ilustraciones y textos referentes a una realidad alternativa y luego con máquinas que simulaban el viaje del consumidor a mundos desconocidos. Pero cómo no, la técnica limitaba mucho estas experiencias.
En cualquier caso, ya desde el principio se presentó la VR como sumergir al usuario en un mundo alternativo, envolviéndolo en la historia, y permitiéndole interactuar con el entorno. En resumen, lograr que el usuario se sintiese al 100% en otro lugar, pudiendo moverse o tomar decisiones en tiempo real. En los 70 hubo intentos de ‘teatros mágicos’, con más bien poca fortuna.
Sega VR.
Fue el mundo de los videojuegos a finales de los 80 y principios de los 90 lo que dio un nuevo empujón a este mundo. Lanzamientos como el Sega VR o el Virtual Boy de Nintendo trataban de transportar al usuario al interior de los videojuegos con cascos algo rudimentarios (visto desde la actualidad, claro) y que gozaron de éxito más bien limitado.
Pero fueron el germen de lo que llegará en breve: el mundo del entretenimiento empuja a crear una nueva tecnología que cambia la manera cómo disfrutamos de contenidos.
Virtual Boy.
Pasado el año 2000, fue Google quien puso la primera piedra de los contenidos de realidad virtual, casi sin quererlo, con su Street View. Lo que pretendía ser la foto de carreteras más completa del planeta, permitía a los usuarios moverse arriba y abajo, a izquierda y derecha, con su ratón por las imágenes.
Al mismo tiempo, los móviles comenzaban a golpear fuerte, abaratando los costes de los sensores, e incorporando por primera vez giroscopios y acelerómetros, es decir, los sensores que permiten a un objeto saber si enfocan hacia el norte, sur, este u oeste, y también hacia arriba, abajo…

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